Entrevista | “El pasado lo tenemos allá enfrente”: Javier Payeras a propósito de la reedición de Cardoza y Aragón
El libro "Guatemala, las líneas de su mano" de Luis Cardoza y Aragón fue reeditado por Piedrasanta y presentado en la Embaja de México.
El legado de las letras de Luis Cardoza y Aragón, uno de los escritores guatemaltecos más prominentes del siglo XX, es especialmente reconocido en México, un país que lo acogió a partir de un exilio precipitado por la caída del régimen de Jacobo Árbenz. El desdeño de las dictaduras militares a la intelectualidad cercenó al país durante los años del conflicto armado, pero ahora una reedición de la obra de 1955: “Guatemala, las líneas de su mano” reivindica al autor en su país natal, en un nuevo esfuerzo para difundir sus libros entre sus connacionales.
El firmante de la introducción del libro de la casa editorial Piedrasanta es el escritor Javier Payeras, quien considera al antigüeño “una de las columnas” de la literatura nacional en el extranjero. Tras la presentación en la Embajada de México en Guatemala de esta reedición, Payeras comentó a este medio lo que representa este suceso.
— Suena mucho el nombre de Luis Cardoza y Aragón, pero muchas personas no saben mucho más. ¿Cuál es justamente el aporte de esta obra puntual?
— Pues para la literatura guatemalteca. Mira, hay tres columnas internacionales de literatura guatemalteca. Una es Asturias, la segunda es Luis Cardoza y la tercera sería Augusto Monterroso, como los referentes más conocidos fuera de Guatemala, el cuarto sería el pintor Carlos Mérida.
El asunto es que Monterroso pues hizo una carrera internacional muy destacada. No se sabe que es guatemalteco, solo porque cuando lees la contratapa se sabe. Asturias, sí, se reivindicó mucho, pero en el caso de Cardoza, él buscó más la línea de una especie de ensayo acerca de arte, acerca de historia y luego un texto de escritura automática, poético, experimental, rarísimo.
Fue muy respetado en México, pero nunca ocupó, digamos, un espacio dentro de la oficialidad del arte.
— ¿Qué implicaba entonces la oficialidad?
— En ese entonces tenías que ser del círculo de Octavio Paz. Y eso te garantizaba que estabas dentro del PRI, dentro de Televisa, dentro de los espacios de poder. Cardoza siempre mantuvo su autonomía y si hay algo caro en la vida es la libertad. Y la libertad te condiciona a ser un marginal, un solitario, te peleas con los grupos, ¿por qué? Porque buscas las fisuras dentro de los problemas estructurales de un medio cultural.
Entonces, creo que Cardoza es un hombre que no solamente es el poeta más importante de este país, sino además es el hombre que demostró que se puede mantener una postura autónoma e íntegra ante el arte. No tuvo, digamos, premios, recibió el Águila Azteca, que es el premio más alto que se entrega a un extranjero (en México), pero nunca buscó eso tampoco.
Ni buscó las grandes editoriales ni los grandes escenarios, él buscó construir una gran obra, toda publicada fuera.
— ¿Qué editoriales han publicado su obra?
— Sus publicaciones salieron en México, en el Fondo de Cultura Económica, la mayor parte en Siglo XXI, Era. Luego algunas en Cuba con la Casa de las Américas. Tiene varias acá en Guatemala, la Tipografía le publicó los tomos de su obra poética y ahorita pues Piedrasanta es un hit porque la cobertura que tiene a nivel educativo es bárbara.
— Claro, ¿qué significa que esta obra se esté reeditando en este momento?
— En este momento, buena pregunta. En primer lugar, creo que es un momento que necesita esperanza. Siento que es un momento donde el guatemalteco está viviendo muy de bajas, ¿sabés? Donde hay desmotivaciones profundas por la realidad, el desencanto, lo que tú quieras. Y aquí quiero ser muy cardoziano para decírtelo. Entonces, necesita encontrarse en algún punto del camino y revisar su pasado. Y su pasado antes de la revolución incluso, o sea, el pasado. Porque yo siento que el pasado lo tenemos allá enfrente. Lo tenemos más adelante.
— Y personalmente para ti, ¿qué significa ser para ti ser parte de este prólogo?
— Para mí esto es un logro. O sea, perseguí este libro, publicarlo en Guatemala no sabés cuánto. Hay muchos, hice un ensayo y tengo una antología extensa, un reader, no una antología, sino un reader, que sería como un compilado de libros de Cardoza que quisiera que Piedrasanta sacara, pero esto es el primer paso para sacarlo porque hay que salvarlo. Hay que hacerlo. Monterroso tiene su agente literario, Asturias tiene su agente literario, un Nobel encima, Cardoza no. O sea, hay que hacerlo.



