Entrevista FILGUA| “En la medida en que las traducciones las haga una inteligencia artificial… ya no seremos autores de obra derivada”: traductora Gabriela Cabrera
La IA amenaza al gremio de traductores y cada vez queda más claro su impacto en el gremio.
Los traductores son autores. Así es, autores derivados que definen los caminos que ha de recorrer una obra. Para la traductora mexicana Gabriela Cabrera, que ha pasado diversas obras del alemán al español, la amenaza de la inteligencia artificial ya toca la puerta de esta profesión, y como se ha visto en diversas profesiones, no es para bien de los trabajadores.
Con ocasión de la Feria Internacional del Libro en Guatemala (Filgua) 2026 se realizó la charla “La Inteligencia Artificial en el trabajo editorial y la traducción literaria”, en la que Cabrera advirtió cómo la decisión unilateral de algunas casas editoriales ha convertido los contratos que antes se ofrecían de traducción a unos de post-edición, tras una traducción hecha por la IA.
Esta reducción del mercado afecta a los autores de la traducción y en esta entrevista Cabrera comenta sobre el fenómeno y las respuestas que se cuecen en el gremio de traductores de México frente a la amenaza de la precarización de la profesión.
— En el caso mexicano, ¿qué blindaje legal tienen o por qué vías legales se están tratando de proteger frente a este paso desproporcionado de la IA?
— Mira, en realidad es difícil protegerse como tal porque es una cosa que está cambiando también muy rápidamente.
Pero lo que comenté es que se puede añadir una cláusula a los contratos de traducción en los que se especifique, no una, sino varias cláusulas sobre cómo se está usando la inteligencia artificial.
Este contrato lo elaboró la licenciada María Fernanda Mendoza, que está especializada en derechos de autor, y son cinco cláusulas. (*Se adjuntan las cláusulas al final de la entrevista).
— La idea es evitar las decisiones unilaterales sobre la IA…
— Exactamente. O sea, se tiene que hacer de manera transparente y clara y no unilateral, efectivamente.
— Mencionaba usted de que en el mejor de los casos, digamos, en términos del mercado, se pagan 15 dólares por 1,800 caracteres y que ahora se ha reducido a una tercera parte. ¿Eso ya está muy generalizado?
— En México creo que todavía no está tan generalizado, afortunadamente, aunque sí sé ya de un par de colegas que a las que ya les han preguntado si hacen la post-edición.
Hasta donde sé, la mayoría de los colegas se niegan a hacerlo porque pues va en contra de sus propios intereses, pero lamentablemente me parece que es una práctica ya muy usual, por ejemplo, sobre todo en la traducción audiovisual. En los subtítulos, en el doblaje, en este tipo de cosas, en Netflix.
Netflix ya está haciendo muchísima traducción de subtítulos con inteligencia artificial y eso se nota a la hora que ve uno las series porque a veces ya ni siquiera la pasan por un corrector humano.
— A nivel de organización, digamos, como gremio, ¿qué tan cohesionados están los traductores justamente para hacer un frente unido?
— Desgraciadamente, todavía somos muy pocos. En la asociación en la AMETLI (Asociación Mexicana de Traductores Literarios) hay alrededor de 150 miembros. Ojalá que fuéramos el doble, el triple porque entre más seamos, más fuertes somos para poder defendernos como gremio. Creo que todavía falta hacer mucha conciencia entre los propios traductores.
— ¿Qué esfuerzos impulsan ahí?
— Se está tratando de armar una cartera, una sección de traducción audiovisual dentro de AMETLI para que estén representados explícitamente también como tales y poder defendernos también desde la asociación. Cada vez es más importante.
En AMETLI tenemos la asesoría de un bufete jurídico que ayuda en las cuestiones específicas de derechos de autor. Y bueno, (respecto a la IA) también sería cuestión de ver qué tanto. Cuando fui presidenta de la asociación no me tocó porque todavía no estaba tan generalizada la inteligencia artificial. No sé qué tantas consultas están habiendo para defenderse del uso de la inteligencia artificial en este bufete que trabaja con nosotros.
Eso ya me rebasa un poco porque ya no estoy dentro del organigrama institucional, pero seguramente cada vez van a ser más la ese tipo de consultas y pues habrá que trabajar cada vez más sobre ese tema.
— Muchas personas no saben de que un traductor es un autor derivado. Eso es muy interesante. Nos podría contar brevemente justamente en qué consiste ese trabajo de traducción que en algún punto ha sido salvaguardado de justamente las traducciones de IA.Que ya decía que no quedan tan bien, como otras traducciones, asumo, más sencillas.
— Sí. Pues los traductores somos autores según la Ley Federal del Derecho de Autor (de México) porque no hacemos transcripciones, no copiamos. Lo que se genera a través de una traducción es un original nuevo. Esa traducción no existía antes, es nueva. En ese sentido está protegida por las leyes federales, por la Ley Federal de Derecho de Autor igual que el escritor que escribió la obra primero.
Como tal, las traducciones que son hechas por inteligencias artificiales no generan derechos de autor porque la inteligencia artificial no es una persona jurídica. Entonces no tiene protección de la Ley y eso también genera problemas nuevos.
Y yo creo que es una es una cosa tan nueva que todavía no existe realmente una regulación o una legislación que nos pueda proteger como autores más allá de las cláusulas que mencioné al principio de la entrevista.
En la medida en que las traducciones las haga una inteligencia artificial, también nos vamos a quedar sin trabajo los traductores y ya no vamos a ser autores de obra derivada, vamos a ser correctores de estilo de un trabajo mal hecho.
— Y por último, usted considera que es un tema que las propias grandes empresas se tienen que autorregular o más bien tiene que haber una cohesión legal a partir de los gremios de diferentes creadores.
— Y de las legislaciones también nacionales. En las legislaturas porque las empresas que están que están generando o fabricando estas inteligencias artificiales, por supuesto, que lo hacen por un afán de ganancia económica. No es por el beneficio de la humanidad. Es para enriquecerse y se están pasando por el arco del triunfo todos los derechos de autor, las legislaciones. Están robándose descaradamente trabajos que ya existen.
Y las empresas no se van a autoregular. Eso es clarísimo. La regulación tiene que venir desde afuera, desde las los gremios, las legislaciones y hay que hacer presión, hay que hacer lobby porque va a ser la única manera de que acepten estas empresas regularse.
*Anexo de Cláusulas de contrato hecho por la licenciada María Fernanda Mendoza, abogada especialista en derechos de autor.




