Puerto Barrios, Guatemala.- El Inventario de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero de Guatemala retrata los desafíos que enfrenta la mayor economía de Centroamérica para mitigar las causas del calentamiento global.
El Inventario se centra en rastrear los Gases de Efecto Invernadero (GEI) derivados de la actividad humana. Y en cuestiones climáticas es un espejo del país. Guatemala arrastra rezagos de desarrollo reflejados en altos niveles de uso de leña como fuente de energía o, por ejemplo, en el alto uso de vehículos por un transporte colectivo deficiente.
Al 2024 Guatemala emitió 69.3 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente, esto es un aumento de 117% con relación a 1990. Los usos de la tierra, el cambio de uso de la tierra y la silvicultura, junto con el sector energético, concentran el 79% de las emisiones de GEI del país, de acuerdo con los datos mostrados por Juan Pablo Reyes, asesor del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales durante el VI Congreso Nacional de Cambio Climático en la ciudad costera de Puerto Barrios el 14 de octubre.
En una entrevista otorgada a Climate Tracker, Reyes comentó sobre cómo este diagnóstico se vincula con los compromisos climáticos del país, los principales escollos que han debido sortear para conseguir datos que abonen a la actualización del Inventario. Se trata de un mapa del progreso de los compromisos climáticos.
Guatemala tiene por meta reducir un 11.2% las emisiones de GEI para el 2030 y hasta en un 22.6% para el mismo periodo si cuenta con apoyo internacional; por su parte, el Inventario es parte del Informe Bienal de Transparencia (BTR), el reporte oficial de las calificaciones climáticas que cada país entrega a la ONU cada dos años.
— ¿Cuándo se presentará oficialmente este Inventario?
— Todavía no se ha presentado de forma oficial. Es parte del segundo Informe Bienal de Transparencia de Guatemala. Se va a presentar este año, a más tardar el 31 de diciembre.
— Te pregunto un poco también porque está a la vuelta la COP 31. Guatemala todavía no ha presentado, por ejemplo, la NDC -Contribución Determinada a Nivel Nacional-3.0. ¿Esta actualización del Inventario incidirá directamente en los compromisos 3.0.?
— Lo dudo porque los Compromisos de la NDC 3.0 ya están establecidos y se establecieron con los resultados del primer BTR. Sería ideal, digamos, actualizarlo a este Inventario, pero el problema es que habría que hacer una reestructuración de todo.
Proyecciones, decisiones que se tomaron con respecto a las emisiones del inventario pasado y son cosas que llevan bastante tiempo hacerlas. Y si la prioridad del país es presentar la NDC ya o antes de la COP, va a ser muy difícil tenerlo listo con los resultados del inventario.
— ¿Es como si el Inventario, la actualización que están haciendo, va a servir para
unos NDC 4.0?
— Sí, o el mismo mandato de la NDC y dice que si un país considera que es necesario cambiar sus compromisos por una actualización de inventarios, lo puede hacer en cualquier año ínterin del periodo.
Digamos, entre 2025 y 2030, el país puede actualizar la información con respecto a inventarios nuevos, mandarlo y decir: “Estos son mis nuevos compromisos porque mi información ahora me funciona mejor que la que tenía antes”. Pero esas son esas decisiones de las autoridades.
— ¿Cómo se víncula el Inventario con las NDC?
— Pues la NDC podemos decir que es la contribución del país de lo que se quiere proponer para reducir en emisiones y el inventario es lo que nos va a dar la idea de cómo se está comportando el país para ver qué es lo que hay que priorizar para reducir emisiones.
La NDC pues también es algo que se puede vincular mucho con el desarrollo del país. Su principal objetivo nace del Acuerdo de París de reducir emisiones. Pero el Inventario básicamente es la base para la toma de decisiones en qué metas se van a establecer en la NDC.
El seguimiento de la NDC particularmente en Guatemala es el Inventario. Porque la NDC tiene una meta general, digamos, de reducción de emisiones con respecto a un escenario tendencial y ese escenario tendencial se trazó con respecto al inventario.
Juan Pablo Reyes presentó la actualización al 2024 de una serie sobre emisiones que arranca desde 1990. Foto: Juan Luis García.
— Mencionaste en tu exposición que por ejemplo no hay datos del país en materia de ganadería desde el 2003, eso pasa en muchos otros campos. ¿Crees que de alguna forma el trabajo que ustedes hacen es una suerte recordatorio para ellos de actualizarlo y en cierta forma de generar estos datos?
— Es la idea, porque con cada actualización pues existen esas comunicaciones de qué han hecho, qué información han generado, a través de qué mecanismos, cómo la pueden compartir, cómo incluso desde el Ministerio (de Ambiente) tenemos mucha la iniciativa de ayudar. Porque es demandante, digamos que nosotros decir: “Necesitamos esto, necesitamos lo otro”; y solo pedir y pedir y tampoco es justo.
Entonces también a través de proyectos o cooperativas nosotros tratamos de buscar cómo ayudar a las instituciones a generar la información que a ellos les puede servir, pero que también al inventario puede fortalecerlo. Ha funcionado en algunos casos, pero en casos, por ejemplo, tan grandes como un censo agropecuario que requieren de muchos recursos y de muchas personas, sí es muy difícil coordinarlo.
— ¿Cómo se puede poner el Inventario en el centro de las decisiones de mitigación?
Sí, de mitigación particularmente que es como más fácil se puede vincular. Para mí es un poco priorizando tanto los mayores emisores, los sectores que más emiten y las actividades entre los sectores, pero también viéndolo desde una perspectiva de desarrollo y también beneficiando a las personas.
Transporte es uno muy fácil de explicar, hay muchísimas emisiones porque hay muchos carros, pero ¿por qué hay muchos carros? Porque no hay transporte público eficiente, no hay un transporte público seguro, no hay un transporte público coordinado, planificado que sí funcione realmente para trasladar las personas, entonces las personas recurren a transportes propios, motocicletas o carros, dependiendo de las capacidades de cada uno, entonces ahí hay una oportunidad de mitigación, pero también de desarrollo de beneficio a las personas.
Y eso es lo que tiene que dar a los tomadores de decisiones, decirles que hay una necesidad, porque mata estar en el tráfico, pero esto nos puede traer un beneficio ambiental para reducir las emisiones del país. Ese match, digamos, sirve mucho para la toma de decisiones.
Menores emisiones, pero también beneficio a la población.




