Opinión | La USAC sí tiene rector (pero no es Mazariegos)
Decenas de personas han salido a manifestar a favor de Mazariegos esta semana, ¿qué significan estas demostraciones?
Una horda de personas han salido a protestar en la Petapa. Llevan playeras blancas y gorras. Se posicionan sobre el camellón y la entrada de la Universidad. ¿Su reclamo? Pronunciarse a favor de Walter Mazariegos.
“Yo sí tengo rector”, gritan a los cuatro vientos.
Creo que en estas manifestaciones públicas hay varios elementos que valen la pena reflexionar. El problema no es manifestar, que es un derecho constitucional, sino que en el espectro político estas demostraciones intentan llevar la cuestión de la Rectoría de la USAC a un asunto de meras opiniones divididas.
A un simplismo de estar a favor o en contra, como si se tratara de una preferencia de Rojos contra Cremas. Al yo sí tengo Rector, no importando si vos no. Y a ese mismo terreno actores políticos han querido llevar la disputa por el poder entre el Pacto de Corruptos y las iniciativas de cambio.
Para estos políticos de antaño no hay ni buenos ni malos, solo actores con intereses. Nos dicen entre líneas: “Todos somos lo mismo”.
Esta postura ignora las implicaciones éticas de todos los actos. Coordenadas que traslucen el segundo fraude en la elección de rector de la USAC detrás de un montón de procesos viciados.
¿Se lo habrán planteado las personas apostadas en la avenida Petapa? Me parece ineludible. Pero algo les pudo más que dichos dilemas.
Escondidos sus rostros con lentes de sol y gorras sí han logrado demostración alguna es la siguiente: que la capacidad de subordinación de Mazariegos se hace efectiva en un grupo de los trabajadores, personas cuyo trabajo está atado a un personaje que no eligieron.
Sin quererlo, estas personas con cornetas de estadio también son un síntoma último de otras decisiones. La estructura de Mazariegos no se sostiene, precisamente, desde el Consejo Superior Universitario que contempla su pleno seguimiento en funciones a partir del 1 de julio, sino desde la Corte de Constitucionalidad.
Los magistrados Molina Barreto, Ochoa y Rivera han rechazado los amparos interpuestos por estudiantes y trabajadores de la USAC (que valga decir la mayoría están en contra de la usurpación de la rectoría y aquellos sindicalizados en el STUSC han denunciado el fraude).
Sobre la resolución de estos amparos, una nube de incertidumbre envolvió a la Corte antes de que se pronunciase. Un juzgado ordinario había otorgado un amparo que suspendía la elección de rector. Algunos sectores aún esperaban que la magistrada Rivera tuviera un repentino golpe de conciencia.
Si bien no cuestionó que la sed de esperanza del pueblo es genuina, era improbable que una magistrada elegida por el Consejo Universitario de Mazariegos tomara decisiones en contra del mismo. Y esa lógica se impuso.
A todo esto, ¿dónde están nuestras autoridades elegidas? El presidente Bernardo Arévalo ha dicho que Mazariegos no cuenta con el finiquito y que arrastra con más de 17 denuncias en el Ministerio Público.
“Desde el punto de vista que nosotros conocemos no va a poder tomar posesión”, dijo el mandatario el 23 de junio a la prensa. Todo esto se antoja no sólo tímido, sino a destiempo de parte del presidente. Podrá servir para salir del paso, pero le traerá más problemas después. Por ahora el CSU no reclamará un finiquito y un nuevo choque de trenes legal está por ocurrir.



